sábado, 9 de julio de 2011

LA VENGANZA DE LA GORRA

PREÁMBULO

Concibo las relaciones como concibo una ciudad.  Con sus calles, con sus atajos, con sus caminos lindos y feos, sus bifurcaciones, etc. 
Tras haber vivido en Córdoba toda mi vida, tengo que admitir que aún me resulta imposible orientarme correctamente.  Tengo una inhabilidad demasiado grande para generar mapas mentales y para recordar direcciones.  Es uno de mis tantos defectos.
Siendo que la ciudad entera está señalizada y aún así me cuesta trabajo encontrar los lugares a los que quiero llegar, demás está decir que en los “caminos” que hay que recorrer en ciertas cuestiones sociales, mis problemas se acentúan.  Uno nunca sabe qué sendas recorrer para congraciarse con alguien.
En lo referente al sexo –y siguiendo esta línea de pensamiento- tengo un problema enorme.  Pero este problema en particular, es un problema que comparto con muchos de mi especie.
Soy de la idea de que para esta clase de cuestiones, la gente debería venir con un GPS integrado. 
¿A quién no le pasó alguna vez, en su camino hacia un encuentro sexual, dar un giro equivocado en algún lado y hallarse atascado en el vecindario “amistad”?

Pero “Amistad” no es un vecindario cualquiera, no.  Es un vecindario peligroso, de esos que uno no se anima a transitar de noche.  Es un lugar laberíntico en donde uno puede entrar por error sin volver a ver la luz del sol jamás.
En los umbrales de esta “dimensión”, grabada en piedra, se puede hallar la misma leyenda que Dante Alighieri le atribuyó a las puertas del infierno: “ABANDONE TODA ESPERANZA, AQUEL QUE AQUÍ ENTRE”

Demás está decir que estas “amistades” son sólo transitorias y no están destinadas a durar.  No porque al fin de cuentas uno consiga lo que de hecho estaba buscando, sino porque se fundan en la base de la esperanza.  La esperanza de que algún día pase algo.  Pero “algo”, nunca pasa.
Es sólo cuestión de tiempo hasta que en tu rango perceptivo aparezca otra mujer con quien una nueva esperanza pueda renacer.  En ese momento, se pierde total interés en la actual “amiga” (incluso se pierde el interés amistoso) y te dedicás por completo a tu nuevo objetivo.
Siendo que las más de las veces estamos destinados a tropezar con la misma piedra, las chances indican que terminarás con una nueva amiga transitoria hasta que aparezca una nueva fémina a la cual abocar tus esfuerzos y así ad-infinitum.

Todo esto que acabo de describir, no se basa en estudios fenomenológicos, sino en la pura experiencia.
Y esta experiencia, para variar, tiene una historia prototípica de la cual se desprende; y la historia… es ésta:



PARTE I

Tiempo atrás, antes de cambiar de “Alma Máter”, intenté estudiar psicología en la Universidad Nacional.  No hace falta que describa mis vicisitudes allí, pero lo único que voy a destacar, es que no entendía nada.  No cazaba un fútbol, todo me sonaba netamente teórico y me era difícil anclar lo estudiado con la realidad.
Tal vez por eso, cuando las amigas de una de mis compañeras me dijeron –refiriéndose a ella- “no le des mucha bola, es medio histérica”, yo me imaginé cualquier cosa menos una histérica.
Me imaginé una histérica a lo Freud (con parálisis en los miembros, con ataques repentinos, etc.).  Me imaginé una histérica a lo Charcot (con retorcijones y convulsiones, etc.) Me imaginé cientos de cosas, excepto una histérica como comúnmente se las conoce.
Un día tuve que acompañar a la susodicha a su departamento, en donde me relató las desventuras de su vida.  De cómo nadie la quería, de cómo estaba sola, de cómo se llevaba “mal” con su novio (que estaba lejos) y de cómo hacía poco había gorreado al pobre bastardo, con un tipo al que había conocido en un boliche una noche.  De este tipo, del que conoció en el boliche, se había “enamorado”, pero el muy “maldito” jamás la volvió a llamar.  Cada tanto tenían de esas noches juntos, pero el tipo no le daba mucha bola que digamos.  Esto la tenía mal.

La tarde se hizo noche y la noche se hizo madrugada.  Cuando me quise ir, se largó a llover.  Yo exclamé “uh… ahora no voy a conseguir taxi y tengo que caminar bajo la lluvia”.
Mi compañera preguntó “¿Por qué no te quedás a dormir y te vas mañana?”
Viendo que mi compañera no tenía sofá, le eché un ojo a su habitación en donde pude observar que sólo tenía una cama de una plaza.  Le pregunté “¿en dónde?” y contestó “conmigo”.
Siendo que yo no sólo no entendía nada de psicología, sino que tampoco entendía de mujeres, pensé que quedaría mejor de mi parte decirle “no te hagas drama, yo camino… igual me gusta caminar en la lluvia, así que me voy”.  Y eso hice.  Pronuncié esas palabras y me fui pensando (equivocadamente) “ahora va a pensar que soy todo un caballero…”

Antes de que me fuera, me hizo prometerle que volvería al día siguiente para almorzar con ella, porque no quería estar sola.  Yo, la verdad, estaba demasiado alegre al respecto –porque la chica me gustaba- así que le dije que sí.  Obviamente, cumplí.
Mis visitas a su casa comenzaron a hacerse frecuentes y al poco tiempo ya éramos amigos íntimos.  Ella me hablaba de “Javier” (nombre cambiado para salvar las apariencias) el chico que conoció en el boliche y de los mensajes que se mandaban, las charlas que tenían por teléfono, las chicas con las que ella lo veía, etc.
Un día me invitó a su cumpleaños a celebrarse en no sé qué boliche de Nva. Córdoba.  Asistí, conjuntamente con algunos de sus amigos.
Al entrar al recinto, me percaté de la presencia de uno de los famosos “gorreros” (individuos descritos en la historia anterior).  El gorrero entró acompañado por un reducido grupo de chicas en extremo hermosas.  Él tenía las manos en los bolsillos, sacaba pecho y lucía su gorra orgulloso.
Yo lo miraba con envidia, las lindas lo rodeaban, él era totalmente indiferente, pero lo peor, el puñal en el pecho, me lo dio mi amiga cuando me dijo –señalándolo- “ese es Javier”.

-         “¿¿¿CÓMO??? ¿¿¿El… el… el de la gorra???”
-         Sí, ese es él.
-         Pe… pe… pero… Vicky!! (otro nombre cambiado) ¡tiene cara de mono y usa gorra adentro del boliche! ¿qué le ven?
-         Tiene mucha labia (chamuyo), Agus.  Mucha Labia…


PARTE II

Yo no lo podía creer.  Yo, que me consideraba bueno en el uso del lenguaje castellano, justo a mí me vienen a decir que un tipo con cara de mono y gorra blanca es atractivo por cómo “habla”.  ¡Qué injusticia!
Me quedé mirándolo, durante gran parte de la noche.  Intenté descubrir sus secretos, otra vez, en vano.
Yo me moría de envidia –por las chicas que el tipo este se llevaba- Mi amiga también, por el mismo motivo.
“Vicky” me dijo: “no aguanto más, Agus, no me puede hacer esto, no puede estar con todas así al frente mío y ni saludarme”.
Yo, siendo varón, sabiendo lo que nos molesta a los varones, comencé a gestar mi “maquiavélico” plan.

-“¿Lo querés de vuelta?” –le pregunté a mi amiga-
-Sí, obvio –contestó ella-
-Bueno, vení conmigo –le dije, sujetándola de la muñeca-  Ella se resistió a moverse.

-¿Qué vas a hacer, Agus? –me preguntó- ¿Qué le vas a decir? ¡Por favor, no le digas nada!
-Tranquila, confiá en mí.
-¡Pero decime qué vas a hacer, no quiero que le hables!
-No le voy a hablar, quedate tranquila, vos confiá y vas a ver que esta noche lo tenés de vuelta.
-¡Ay, no, por favor! Me da miedo lo que vayas a hacer, ¡¡no metas la pata, Agustín!!

A estas alturas, yo ya la había soltado, viendo su reticencia a moverse de su sitio para ir más cerca de donde él estaba.  En eso, veo que el gorrero se retiró hacia el baño.  Aproveché para decirle a mi amiga “vení conmigo”.
Nuevamente la tomé por la muñeca y me la llevé hasta las cercanías del baño.  Me le quedé muy cerca, como si estuviésemos hablando íntimamente y esperé a que el mono con gorra saliese tras haber respondido al llamado de la naturaleza.

Mi amiga comenzó a exclamar en tono iracundo:
-¡Qué hiciste, Agustín! ¡Nos acaba de ver y va a pensar cualquier cosa! ¡Ahora no me va a hablar nunca más! ¡Se va a re-embolar!
-Vicky, en serio… vos confiá en mí que esta noche lo tenés de nuevo.  Ahora me voy y después me contás cómo termina todo ¿si?

Me despedí de mi “amiga”, me despedí de sus amigos y procedí a retirarme del boliche pensando en que si lo que había pasado de hecho funcionaba, yo iba a quedar como el tipo que se las sabe a todas y es super-inteligente, etc. etc. etc.
Equivocado otra vez…

Al otro día, tras despertar, revisé mi correo electrónico y para mi sorpresa tenía un e-mail de mi amiga que decía algo así como que me agradecía eternamente lo que había hecho, que a penas me fui, el mono con gorra (Javier) la encaró para preguntarle si ya lo había cambiado por otro, etc. etc. etc., que les contó a sus amigas acerca de lo que yo había hecho y que quedé como el “rey de la noche” (sea lo que sea que eso signifique).
Ahí comencé a notar una falencia en mi proceder (sí, yo aprendo lento).  A ver si entendí:

Yo, para variar, volví solo a mi casa.
El otro se llevó a las lindas y se llevó a mi amiga –gracias a mí-

Mmmmmm… hay algo que no cierra.
Bueno, como fuere, no recuerdo muy bien qué pasó en el medio.  Sé que con esta amiga hablé muy poco a partir de aquel momento hasta que un día me llamó para tomar un café.  Insistió mucho en que fuera en una cafetería en particular.  Una vez dentro, me confesó que al frente de la cafetería, vivía Javier y ella quería que él nos viera de nuevo juntos, por lo que me propuso pasearme con ella ida y vuelta por el barrio hasta que finalmente el tipo se enterase de que ella “estaba conmigo” ¿?
Mi paciencia tiene un límite y mi estupidez también.  A eso no accedí, le dije que no iba a funcionar, charlamos dos o tres pelotudeces más y luego me fui para nunca más volver a hablar con ella fuera de clases.

COROLARIO

Derrotado y humillado, decidí dedicarme a lo que yo mejor hacía: Jugar al Mortal Kombat.
Una tarde, con unos amigos, uno de ellos me preguntó si conocía a alguien que pudiera ganarme.  Le dije que no.
Otro de ellos afirmó conocer a alguien que quizás me diera una pelea pareja –y podría incluso llegar a ganarme-
Canchereando, le dije “traelo”.  Concordamos una fecha y en el día pautado el timbre sonó alrededor de las 5 de la tarde.
Para mi espanto vi a mi amigo usar una gorra de un color que no recuerdo, parado junto a otro sujeto que vestía una gorra blanca.
Comenzamos a “jugar” (competir) y la cosa estuvo pareja.  Durante varias batallas, los triunfos se turnaron.  Una vez yo, otra vez él y así sucesivamente.  Hasta que al fin, hartos del eterno “empate” dijimos “hagamos RANDOM y peleamos con el que nos toque.  El que gana esta, gana todas”. 
Aceptado el desafío, tuve la buena suerte de que me tocó por azar mi mejor peleador.  A él le tocó el peor de todos.
Yo –agrandado y confiado- exclamé “ah noooo… si me ganás con Johnny Cage, yo usando Scorpion, te declaro campeón mundial y no se discute más”.  Él aceptó.
Ganamos un round cada uno y fuimos al tercero.  Ambos en “DANGER”.  Intenté hacer una jugada sucia, pero el gorrero se anticipó y me mandó al muere. 
Esta anécdota todavía me la recalca cada vez que nos vemos…
La venganza de los gorreros fue terrible.  Me dieron donde más me duele.  No sólo se llevan a todas las chicas, sino que mandaron a uno de los suyos para despojarme de lo que más me gustaba y por eso… los cago odiando.

EL CLAN DE LA GORRA BLANCA

Nunca me gustó mucho salir de joda.  Boliches, pubs, clubes nocturnos y ese tipo de cosas, no son lo mío.  No sé por qué.  Tampoco me gusta moverme en grupo.  Prefiero ir solo a todos lados.  A lo mejor es una de esas cuestiones que los psicólogos catalogan como “el miedo a desaparecer”.  No sé, la verdad, no me importa.
Pero que no me guste salir, no quiere decir que no lo haya hecho.  A veces, cuando los astros son favorables, salgo.  Y cuando salgo, generalmente la paso mal.
Por las noches todos son protagonistas excepto yo.  Yo soy un observador, el mundo es una película y mi rol es el de aquel que la ve pasar.  De día es otra historia, pero las noches no me pertenecen.  Así que, antes, cuando salía –porque ya me aburrí- me lo tomaba como una especie de trabajo de campo.  Un proyecto de investigación.  Me gustaba “jugar” a que evaluaba los comportamientos sociales y las conductas grupales de la gente, etc.  Esas pelotudeces que por ahí uno suele ver en el Nat-Geo o canales similares:  “La hembra se encuentra dispuesta.  Un grupo de machos la divisa a lo lejos y se acercan en duplas.  Se pavonean frente a ella para llamar su atención ofreciéndole alcohol, pero, desinteresada, la hembra se reintegra al grupo de sus pares mientras los machos combaten cuerpo a cuerpo para poder aparearse.  Sólo el vencedor tendrá chances esta noche…” (eso es lo que yo narraba para mí mismo en mi cabeza).
Entre todos mis descubrimientos, el más notable –por lejos- fue la secta de la gorra blanca.
No sé si lo han notado también.  Hagan la prueba.  Ya no sé si siguen existiendo, estas cosas yo las supe ver allá por el 2000 – 2005.  A lo mejor ya se extinguieron.
La secta de la gorra blanca es un “grupo” –si es que así se los puede llamar- de sujetos que siempre, pero siempre, siempre, siempre, tienen una gorra blanca adornando sus cabezas.
Lo curioso es que esta “secta” no se muestra en conglomeraciones, sino que sus afiliados concurren solos a los boliches. 
En cada boliche al que yo salí durante mi “adolescencia”, no hubo una sola vez que no hubiera un tipo usando una gorra blanca.
Hay uno de estos sujetos por boliche.  Jamás se muestran juntos, ni de a dos, ni de a tres, ni en montos numerosos.  Siempre están solos, rodeados por otros amigos que no usan gorra.  Están vestidos de forma “normal” –lo que se considera normal de noche- y son los típicos tipos que uno puede ver en el baño del boliche, acomodándose el jopo con detergente y/o jabón.
Pero estos individuos de la gorra blanca son una especie aparte. Son algo así como el macho alpha de la tropa. 
Los “gorreros” –como a mí me gusta llamarlos- se encuentran siempre rodeados por mujeres.  Generalmente ellos están contra una pared, mientras las mujeres los rodean como un grupo de zombies al último humano vivo.  Son ganadores, son langas, son re-bananas.  Parecen no haberle dedicado demasiado esfuerzo al resto del atuendo.  Un jean, una remera que han usado durante todo el día –o camisa en su defecto- mocasines y –por supuesto- la gorra blanca.
Siempre me interesó conocer la fuente de su poder.  ¿Sería acaso la gorra el magnetrón atractor de mujeres?  ¿O por otro lado sería la gorra la coronación a una habilidad particular?  Algo así como “le damos la gorra al que más minas se levanta”.
Estos tipos son increíbles –o lo eran cuando existían- Van con gorra de noche al boliche ¡y ganan!
Están los que han querido copiarles.  Están los que han usado lentes de sol –pero todo el mundo se les ríe- Están los que se vestían como los de Matrix (con enormes abrigos oscuros) y a esos les fue peor.
Hay chicas que pertenecen a una fraternidad reducida.  He visto pocos ejemplares de esta especie, pero las he visto.  Son las que solían usar un sombrero de cowboy en los boliches.  He visto dos o tres de estas hembras en mi vida.  El sombrero también les dio réditos.  Todo el mundo hablaba de ellas y por el mero hecho de usar sombrero, se convertían en la presa predilecta de la noche.  Pero bueno, volvamos a los de la gorra blanca.
Mi espíritu de investigador inquieto intentó seguirles el rastro.  Noté que muchos de ellos conducían motos, aunque otros se retiraban en auto.
Algunas veces he seguido a uno de estos ejemplares de la gorra blanca hasta la salida, en donde se desvanecían entre la multitud.  Tal vez un grupo de mujeres que intentaban tirárseles encima bloqueaban mi vista, pero yo prefiero pensar que la gorra les da el poder de teletransportarse. 
Siempre entran con muchas chicas al boliche y siempre se retiran con al menos una –una distinta a las del grupo primigenio-
                                                                                           
Un día, cansado de perderles el rastro (y cansado de no ganar nunca en los boliches) me compré una gorra blanca en una de esas casas que venden artículos para skaters o algo así.  Mi gorra blanca tenía dos grandes defectos.  El primero de ellos es que no era blanca (lisa) sino que tenía un enorme logo de Rip Curl en la parte de adelante.  Su otro defecto era que tenía que usarla nada más y nada menos, que yo.
Sin prácticamente ningún entrenamiento previo y sin conocimiento de la causa, me puse la gorra día y noche hasta que se me hiciera costumbre usarla.  Fue un completo desastre.  Me picaban los cabellos, me transpiraba la frente, etc.
Finalmente comencé a quererla.   Me ahorraba tiempo para peinarme.  Sí noté –con algo de espanto- que se me caía mucho el pelo.  No importaba, yo quería hacer la prueba igual.
Fui una vez a un boliche, vistiendo esa gorra… creo que ni hace falta decir que igual no se me acercó nadie.
Fui solo, sin amigos, no bebo… no sé qué cuernos estaba esperando que pasara.  Pero de pronto lo vi.  El espécimen de la gorra blanca al otro lado del salón.  Como siempre, apoyando su espalda contra una pared, rodeado por cuatro o cinco mujeres hermosas.  Él no les prestaba demasiada atención, pero nadie puede culparlo.  Todas ellas le deben haber estado hablando al mismo tiempo.  Obviamente la distancia y la música alta no me dejan dar cierto testimonio acerca de ese último comentario, pero yo veía que todas movían los labios a la vez.  Supongo, intuyo, imagino que deben haber estado gritando “¡¡¡a mí, a mí, a mí, elegime a mí!!!”
El de la gorra blanca me vio de lejos y puso cara de que no le gustaba mi presencia.  Me fui acercando de a poco y él comenzó a entrecerrar los ojos como chino con sospechas.  Me miraba raro, como diciendo “¿quién carajo sos?”. 
Yo lo intenté todo, pararme contra una pared, hacerme el banana… pero nada.  Ni una mirada, ni una mueca, nada.
Recordé que mi gorra tenía el logo de Rip Curl y pensé que sería buena idea intentar descoserlo, pero me fue imposible.  La marca se adhería a la tela como si luchase por su vida.
Volví a colocarme la gorra y el otro gorrero siguió mirándome fijo un rato, pero luego perdió interés en mí.
Al retirarse con una chica, pasó a mi lado y me volvió a mirar a los ojos.  Luego miró mi gorra, luego a mis ojos otra vez.  Luego desapareció en la noche, hacia lo que yo imagino fue una espléndida noche de sexo y concupiscencia. 
Tenía miedo de que este muchacho hubiese dado aviso al resto de su clan, que había alguien queriéndose infiltrar.  Imaginé que al intentar salir del boliche, estarían todos los gorreros afuera esperándome para darme mi merecido.  Por querer infiltrarme, por querer camuflarme sin derecho…
Volví a mi casa solo, derrotado, humillado y un tanto envidioso de que el gorrero se hubiese llevado a una de las chicas más lindas del boliche mientras a mí me tocaba ponerme a ver un capítulo de FRIENDS, hartas veces repetido.
Lo que yo no sabía en ese momento, era que volvería a toparme con uno de ellos (yo esta vez sin gorra, pero con algo más de experiencia en el campo).  Para mi próxima historia, les contaré cómo batallé con un “gorrero” por una chica.  Los que me conocen, ya se deben estar imaginando cómo terminó la cosa ;)

Luego de esa vez –la vez que todavía me resta contar- jamás volví a ver a un gorrero.  Deben haber pasado un informe acerca de que los han descubierto.  Ahora deben usar otro distintivo.  O tal vez se mudaron a otra región.  Tal vez ya tuvieron sexo con todas las chicas de Córdoba y ahora están probando nuevos territorios, pero yo prefiero fantasear con que habiendo “luchado” contra uno de ellos, ahora saben que hay una nueva especie de hombre que si bien no representa peligro, sí tiene muchas, muchas ganas de competir.
El “nerdus-absolutus”.  Porque como dicen en The Big Bang Theory, “smart is the new sexy”.
Como sea, yo sigo pasando mis noches jugando a los video-juegos.  Si los de gorra blanca todavía existen, de seguro pasan las suyas entre las sábanas con una rubia mortal.

martes, 4 de enero de 2011

PERFUME DE VARÓN (HUUUA)

El colectivo se detiene en una de sus usuales paradas; tal vez la más concurrida.  Comienzan entonces a subir los incontables pasajeros que suelen esperar el bus a la salida del call center. 
Nuestro protagonista observa, con inquietud, cómo uno a uno los asientos libres se van acabando, reduciendo así las opciones para que la gente se ubique e inevitablemente se termine ocupando el lugar a su lado.
El colectivo amaga a arrancar y él sigue gozando de sus privilegios de soledad junto a la ventanilla, cosa que lo alegra.  Pero el vehículo se detiene bruscamente y el sonido de los pistones abriendo la puerta automática, se deja oír.  
"Eso no vale" -pensó él- "a mí nunca un colectivero me hizo el favor de abrirme la puerta cuando ya se estaba yendo.  Ahora seguro se me sienta alguien al lado..." (pensamiento típico de su usual antipatía).
Una dulce y jovial voz femenina le profiere al conductor un "gracias" que se oye agitado.  De seguro la pobre  habría corrido hasta alcanzar el colectivo.
Él, de mala gana, levantó la vista para ver de quién se trataba, pero se vio compelido a desviar fugazmente la mirada, puesto que ella también lo estaba observando.  En realidad, la rubia (porque era rubia) tenía los ojos puestos en el asiento libre que estaba al lado, pero él igualmente se sintió inhibido.
Medio a las apuradas, el muchacho sacó la mochila del lugar destinado a las posaderas humanas y la puso entre sus piernas.  Ella, que todavía respiraba agitadamente, procedió a sentarse.
"Esperemos que no sea una de las típicas pelotud@s que se pasa todo el viaje hablando por teléfono" -pensó él- "habría que prohibirles hablar por teléfono en el colectivo" -se le ocurrió- "bah... no prohibir, pero me embola que hablen durante todo el viaje.  Encima se ríen chillonamente, y cuentan sus historias esas de: 'el dijo, entonces yo dije, y el dijo y entonces yo dije y sos divina te amo'..." "¿por qué las mujeres se dicen cosas como esas? 'te amo'... ¿no tienen miedo a sonar gay? o sea... porque se lo dicen todo el tiempo: 'sos divina, te amo'.  En facebook lo publican todo el tiempo en las fotos: 'salís divina, te amo' y la otra idiota le dice 'ay gracias bichi, sos divina, te amo'.  ¿En serio necesitan ser tan falsas?" -dijo para sus adentros- "bueno, al menos no es un groncho que escucha cuarteto y cumbia con un sonido todo saturado en esos celulares del orto con parlantitos de mierda.  Cualquier cosa es preferible a esos muertos de hambre que no tienen para comprar un put0 auricular y te obligan a escuchar el punchi punchi inmundo de la mona."
A todo esto, la joven no había emitido sonido alguno a excepción del jadeo producido por la respiración entrecortada, efecto que se deriva de correr tras el colectivo.
Mientras, él seguía pensando: "no se me ocurre hacer un comentario en facebook sobre la foto de un amigo, para decirle "salís re lindo" y que él me conteste "vos sos más lindo, te amo".  Si hiciese eso, me eliminaríán y yo capaz que lo bloqueo por joto al amigo que sea.  Las mujeres son raras, se dicen cosas raras.  No las entiendo... ¿en serio la ven linda a la amiga o saben que la amiga quiere que le digan eso? ¿por qué nunca...? -su "inspiración" se vio truncada cuando ella lo interrumpió: 

(Rubia): -"Dis... disculpame, pero..." -Ella se veía indecisa, ruborizada y su rostro reflejaba una extraña mezcla de vergüenza, simpatía y temor-

Él la interpeló con la mirada, como esperando a que ella termine su "cuestionamiento".  En el fondo, pensaba: "espero que no me pida que cierre la ventana.  No le voy a poder decir que no, pero me da por las bolas que les importe más no despeinarse con el viento que el calor agobiante.  No quiero cerrar la ventana y me odio por ser tan cagón porque no le voy a poder decir que no, voy a tener que comermela y cerrar la puta ventana".

(Rubia): - "Disculpame ¿no? A lo mejor te, te... suena raro, pero... o sea... ehm... yo... no sé si sabés... es raro lo que te voy a preguntar, pero... ¿qué tenés puesto?

Él comenzó a mirar para los costados, no terminaba de entender si le estaba hablando a él.  Ella lo miraba, con bastante vergüenza, pero definitivamente lo miraba.  Él no notó nada raro en su atuendo e intentó obtener alguna clarificación sobre la pregunta. "Disculp... que qué tengo pues... ¿la ropa decís vos?"

(Rubia): -"¡NO! jajajaja, no la ropa, ay perdoná, jajajaja, es que no sabía cómo preguntarte.  El perfume, cómo se llama el perfume que tenés puesto.  Eso quería saber, jajaja, perdoná, dije cualquiera".

Él comenzó a hacer memoria... intentaba recordar si se había perfumado.  "No me puse nada hoy" -pensó- "me bañé, me cambié rápido, salí medio a las apuradas, no me puse perfume ¿o sí me puse? ¿cuándo me puse por última vez? Para año nuevo sí me puse, bah, me puse el 31, pero no creo que me dure todavía..."

(Él): -"No, disculpá, no me puse perfume ¿tengo mucho olor? Te jur... la verdad no me acuerdo haberme perfumado".

(Rubia):-"Ah... ¿desodorante? o sea, no es por nada malo, es rico.  Es rico olor, por eso te pregunto".

Él comenzó a pensar "ah bue'... ¡cómo estoy gustando!" y mientras, cantaba para sus adentros: "la rubie-ci-ta tiene antojoooo" al ritmo de lo que los grones del "toor" escuchan en sus saturados celulares.  Se agrandó, pero tuvo algo de vergüenza cuando hubo de responder:

(Él): -"No, mirá... jajaja... uso... uso un Dove.  Ese antitranspirante, pero el de manzana.  El verde."

(Rubia): -"¿El de mujer?"

(Él): -"Ehm... sí, pero porque es antitranspir..." -ella lo interrumpió-

(Rubia): -"No, claro; no es eso.  Tenés olor a hombre.  O sea, ¡no! jajaja, no es olor a chivo, pero olés a un perfume de hombre y es un olor que yo conozco, pero no sé de qué es y..."

Él no sabía si creía lo que estaba pasando.  ¡Se lo querían levantar en el colectivo!  "La put@ madre" -pensó- "¿Justo cuando estoy de novio me pasan estas cosas? No entiendo... ¿Será cierto que huelen la desesperación y yo huelo a otra cosa? ¿Estará oliendo la confianza del hombre que no busca? ¿El aroma típico del macho alfa? ¿El olor a feromona inactiva? ¿Olor a éxito, a confianza, a hombre tomado?

(Él): -"No, no sé... ¿seguro soy yo? Porque perfume no me puse y la ropa... no se, es olor a jabón para lavarropas lo que debe tener.  Capaz es el shampoo, pero ni idea de cual es"

A estas alturas el muchacho ya se daba por satisfecho.  Creía que sin importar lo que contestara, su interlocutora trataría de seguir la conversación hasta el punto en el que él pudiera argumentar lo que siempre quiso decir y nunca nadie le dio pié para soltar: "sorry flaca, pero tengo novia".
Faaaaah!!! Nada hace más deseable a un hombre, que ser inasequible. Bueno, tal vez una abultada billetera, un buen auto, una inflada cuenta bancaria, la facha... Todo eso que él no tenía, pero de todas formas esta rubia lo hacía sentir Brad Pitt y su ego se moría por más.

(Rubia): -"Es que... olés como mi papá".

"Ok,u ok" -pensó él- "la nena con daddy issues.  Definitivamente me tiene ganas".

(Él): -"Mmm.  Ni idea.  Pero a veces es lo que uno come ¿no? La gente por ahí tiene su olor particular, es el olor de uno..." -afirmó como si supiera de lo que estaba hablando-

(Rubia): "No; o sea, sí.  El olor de uno, o sea que la gente sí tiene su olor... pero no, porque esto es... o sea, ESTE olor, yo sé que es el olor de mi papá después de ducharse.  O sea.. yo sé que es el olor de mi papá, pero no siempre... no siempre tenía el mismo olor, es su típico 'olor de después de bañarse'".

La joven comenzaba ya a dar algunas pistas aisladas y pequeños trozos de información que deberían haber advertido a nuestro protagonista sobre los riesgos de proseguir con la charla.  Pero él estaba demasiado ensimismado con su "magnetismo animal" o su "poder de atracción".  Pensó en que si no estuviera en pareja tal vez podría animarse a invitarla a algún lado; el típico café que se propone en las películas o  bien, para aminorar el impacto, bajarse casualmente en la misma parada y luego caminar algunas cuadras con ella... o miles de otras alternativas que, con pareja o sin ella, jamás se animaría a concretar.

(Él): -"No, la verdad es que trato de... de pensar en qué puede ser ese olor, pero no lo siento.  No siento ningún olor.  Pero de última ahora cuando llegues a tu casa le preguntás a tu papá y te sacás la duda". (De paso el muchacho pensaba en que si fuese más "banana" le podría decir algo así como "y te doy mi nº de celular y me mandás un sms con la respuesta cuando la sepas, así no me quedo yo también con la duda y bla bla bla..." pero nuestro "héroe" ni en un millón de años se hubiera animado a semejante artimaña).

(Rubia): -"No, lo que pasa es que mi... papá falleció hace bastante, cuando yo era chica y ese olor es el suyo, por eso te preguntaba.  A ver si iba y compraba el perfume.  Como hoy cobré y... nada, eso.  Nunca supe qué perfume usaba mi papá.  Es el olor de mi papá nomás..."

(Él): -"Ah... ya... ya veo... No; realmente disculpá pero no... no se me ocurre qué puede ser.  De todas formas... ehm... o sea, te digo qué perfume tengo yo en mi casa, capaz que la ropa tiene todavía un poco, pero yo hace mucho que no uso.  A lo mejor quedó pegado en la ropa ¿viste?"

La rubia se veía un poco decepcionada pero igual atinó a decir "bueno, dale" mientras sacaba un diminuto lápiz rosado y una agenda tamaño micro.
Él le dio el nombre del producto, ella lo anotó casi a desgano y todo eso fue seguido por un "gracias" desvanecido y un silencio incómodo.
Minutos después ella se levantó de su asiento, le pidió disculpas por las molestias y se bajó del bondi.
Él se quedó pensando en que "los hombres" son criaturas realmente retrógradas.  Demás está decir que no hizo la afirmación solamente con respecto a sí mismo, sino que basado en su propia experiencia, realizó una generalización hacia todo su género:
"Al final uno se emputece cuando las mujeres se dicen 'te amo' entre ellas, pero basta con que una nos de charla para que nos creamos no sé qué... ¡Brad Pitt! Boludos somos, eso somos; ¡bien boludos!  Como si una mina no nos pudiera hablar simplemente por hablar, noooo, todo tiene que tener intenciones ocultas.  Al final, somos peores que ellas.  Ellas se dicen "te amo" y nosotros creemos que son falsas.  Pero después te preguntan la hora y uno ya se cree que lo quieren garchar.  No, si nosotros los hombres no aprendemos más. Somos bien pelotudos, pero mirá que las minas... o sea, a quién se le cruza preguntar por el perfume que usás. ¿Uno qué puede pensar si no? ¡Que te quieren levantar! Al final TNT nos lava la cabeza: 'pasa en la vida, pasa en TNT' y uno se cree que es así, que lo de las pelis pasa en la vida real.  Bueno, como sea... los hombres somos pelotudos por creer cualquier cosa y las mujeres preguntan y dicen pelotudeces.  Y seguro que esta bruta estaba oliendo al viejo del asiento del frente y se comió cualquiera.  Pero pobre ¿no? o sea, eso de los olores es toda una historia; a mí también me agarra una nostalgia... ¡el pan caliente! el pan caliente de Il Gato me hace acordar a mí también a la piruuuucha.  La vieja del barrio que hacía pan casero y nos lo daba caliente cuando íbamos a lo de..."  -en eso estaba cuando atisbó que era momento de bajar-

Se bajó del colectivo y comenzó a caminar hacia el punto de reunión con su madre.  Al llegar, la saluda, le da un beso y le dice "hola ma" y su madre, que aún le habla como si tuviera 10 años, le contesta: "¡¡¡aaay, pero que olor a hombre!!! 


(Él): -"sí... algo raro me pasó con esa historia hoy..."


(Madre): -"y qué prolijito ¿¡te afeitaste!? -exclamó ella como si hubiese resuelto un crimen-

(Él): -"psé... ¿por?"

(Madre): -"Porque tenés olor a crema de afeitar; esa que le compro a tu padre".

(Él): -"Ma, podés estar orgullosa".

(Madre): -"¿Por...?"

(Él): -"¡TENES UN HIJO QUE ES EL REY DE LOS PELOTUDOS!"

domingo, 2 de enero de 2011

LA MATRIZ

¿Alguien notó que la primera entrada de este blog hace referencia a mi madre y la última (hasta la entrada anterior, con la cual cerraba el blog) a las madres en general?  Es para pensarlo un poco... ya retornaré sobre este punto en el futuro...

miércoles, 24 de febrero de 2010

INSULTO Y REDENCIÓN

¿Cuál sería la naturaleza del placer para el Cristianismo? ¿Es bueno? ¿Es malo, pecaminoso?
¿Y qué papel juega el sexo en todo esto? ¿Expresión de amor? ¿Tentación de la carne?
Después del Limbo, el de la lujuria sería el segundo círculo (el primero del infierno) según nuestro estimado Dante... cabe aclarar que por tanto, es el pecado menos grave.
Sin embargo, todavía se debate enardecidamente el sentido de la virginidad de María y hasta Eurínome hubo de carecer de pareja sexual, siendo fecundada sólo por Bóreas, el viento del norte. Tal vez se trate algún conocido del Espíritu Santo.
Calculo yo que lidiamos aquí con meros símbolos en detrimento; expresiones iconoclastas de un lenguaje en decadencia: el de la metáfora.
La mujer, al igual que el sexo, siempre ha jugado un papel un tanto confuso en los textos sagrados. Ella ha perdido gran parte de sus atributos humanos y se redujo a meras partes aquello que es tan incomprensible en cuotas como en su totalidad... no me cabe duda que lo anteriormente "explicado" obedece a algún fin. Evidentemente, todos tendemos a considerar la femineidad dependiendo de las circunstancias. Santa, trola, mosquita muerta, gata, perra, yegua, divina, histérica, santurrona, simpática, romántica, ama de casa, trepadora, madre... virgen.
¿Qué insulto es más difícil de tolerar para un hombre? ¿Aquel que va dirigido a su propia persona o aquel que se ensaña contra su madre?
Y a la hora de elegir una pareja a la cual presentar en la casa... ¿se opta por la que sexualmente despierta todas nuestras fantasías instintivas o por aquella que aparenta portar un semblante angelical?
¿Reconoceríamos abiertamente que de hecho establecemos distinciones entre "la que está buena" y "la bonita"?
Creo que la Biblia en algún punto se ocupó de ello. Eva, la tentadora, la seductora, la pecadora. María, la inmaculada, la virgen... LA MADRE. (Ya se, ya se... Eva también fue madre, pero esto obedece únicamente a fines didácticos).
Y es así que llego a determinar que todo aquello que sostuve como impuro y malévolo en la mujer, conforma parte de todos esos seres que algún día se convierten en nodriza.
Es cierto, mi odio contra todo lo que implica ser mujer, en algún punto desvirtúa o aisla ese concepto: son humanas y como tales, tienen sus defectos, no se les puede pedir más. No pueden separarse de lo que les es inherente.
Sin embargo, yo no hube de encontrar absolutamente TODO repugnante en una mujer, sino sólo su egoísmo. Sostengo y sostendré durante un muy buen tiempo, que las mujeres son egoístas y que nada les impide aplastar a quien sea que tengan al lado para salirse con la suya... pero a partir de ahora, me pregunto: ¿es realmente eso tan malo?
Una mujer que se ama poco... ¿tiene amor que traspasarle al hijo?
Ese "exceso" de autocariño ¿no sería a caso un reservorio de sentimientos para otro ser?
Después de todo, una vez que una mujer se convierte en madre, directamente lidiamos con otra persona. ¿Quién sino una madre está dispuesta a sacrificar su vida por su prole?
Bah, no se... a esta altura ya estoy delirando y debo estar haciéndolo con la plena convicción de que por un buen tiempo, este blog no verá nada nuevo y por tanto, me dejo llevar por la improvisación. He decidido que con esta entrada me despediría de todos aquellos que supieron entrar por un tiempo, pero uno nunca sabe... a lo mejor mañana me llevo un chasco con alguna fémina y por tanto habré de regresar a defenestrarla por este medio... todo es posible.
Estoy con la idea de empezar otro blog destinado a cosas distintas... tal vez recetas de cocina, tal vez de ciencia ficción... (los mantendré al tanto)...
Me despido entonces con la tesis de que cada vez que vean a una mujer que se adora, probablemente estén en presencia de aquella desgraciada que el día de mañana haya de tornarse el ser más dulce y compasivo para con su descendencia. Tal vez me equivoque, tal vez se trate de una simple egomaníaca dispuesta a todo con tal de sacar ventaja... pero deseo creer por una vez, que las mujeres tienen algo bueno para dar y que no quieren llevarse con ellas,todas sus riquezas (y las de los demás) a la tumba.
Con ello ya dicho, me encamino hacia la nada, hacia un mundo en donde existen distinciones de raza, credo, clase, nacionalidad y género. Sólo que esta vez, yo no seré vocero de ninguna diferencia.
Bueno, me despido entonces con un insulto que sabe aunar dos mudos separados: la pecadora y la santa: vayamos todos a ¡LA PUTA MADRE!

sábado, 8 de agosto de 2009

LAS MUJERES SÍ SON OBJETOS...

Antes de aventurarse a sacar conclusiones apresuradas, es mejor aclarar lo antes posible el significado del título...
A todos aquellos que hayan venido aquí buscando una periódica cuota de machismo, mucho me temo que hoy voy a tener que enviarlos a casa con las manos vacías.
Sosteniendo que "las mujeres son objetos" ¿quiero decir con esto que puede uno hacer lo que le venga en gana con ellas? ¿que son elementos prescindibles y desechables que podemos utilizar a nuestro antojo? A estas y a otras tantas preguntas similares, mi respuesta es en efecto, un contundente "NO". Las mujeres son un objeto, sí. Pero al igual que en cualquier ciencia que se denomine epistémica y se jacte de serlo, hay que recalcar y sintetizar lo más posible el alcance y la naturaleza del objeto en sí. Por tanto, me gustaría puntualizar lo siguiente: Las mujeres son un objeto, pero objeto de deseo.
A cualquiera de ellas que lea esto último y se sienta ofendida, realmente la exhorto a que ahonde en su memoria y trate de asir aquel recuerdo vinculado a alguna vez que haya estado más de 20 minutos tratando de combinar la ropa, o dejar la "mercadería" lo más visible posible en aras de atraer a un espécimen masculino.
Pero sin entrar de momento en la casuística, me interesa por ahora poder simbolizar mi exposición en un matema que defina simbólica y simplemente lo aquí establecido. Contamos de momento con tres elementos en la ecuación; hemos establecido hasta aquí, sólo uno de ellos: a la mujer como objeto de deseo. Pues bien, todo objeto de deseo necesita imperativamente de un sujeto deseante y por supuesto, de un tercer elemento al que llamaremos, a falta de un término sinónimo, deseo en sí.
Este último elemento puede ser considerado por muchos filósofos y psicólogos como aquel que despierta la mayor cantidad de dudas, intereses y cuestiones.
Como yo no soy uno de ellos, y como todo aquel que ha llegado a este blog quiere oír (leer) acerca del comportamiento femenino, vamos a remitirnos de lleno al papel que cumplen las féminas a este respecto. Parece ser que un nuevo aspecto de su psyche ha sido revelado.
En el manejo que hacen de la realidad, un gran porcentaje de mujeres parecieran operar sin tapujes en una fantasía que ansían compartir, en donde ellas son buscadas, deseadas, propuestas por su parte como NO deseantes (ellas no buscan a nadie; ellas únicamente son buscadas) y lo llamativo del caso, es que no sólo están convencidas de ello, sino que buscan por todos los medios, desdoblar la realidad para hacerla encajar, ante los ojos de los demás, como la única verdad posible. A tal punto han de llegar estas hembras, que cuando sienten atracción por un macho, quieren hacerle creer que es él el interesado y no a la inversa.
No se trata aquí de un plan macabro, sino que ellas mismas parecieran no tolerar o encontrar insoportable el hecho de desear a alguien que tal vez (y sólo tal vez) no las desee recíprocamente.
Ante el caso de que una mujer de esta índole invite a un hombre a una especie de "cita", ella diría algo como por ejemplo: "estaría bueno salir a tomar algo algún día, ¿no?" El hombre, en su continua e ininterrumpida búsqueda por sexo, argüiría: "sí, estaría bueno". Y días después, ella le diría al sujeto en cuestión: "¿cuándo vamos a salir a tomar ese trago QUE ME INVITASTE?". El hombre generalmente, abrumado ante la eventual posibilidad de intercambio de fluídos, ni en su más remoto nivel de introspección se pondrá a evaluar el acto que aquí está llevándose a cabo.
Está (o estuvo) en una posición única de sostener aunque sea por 5 minutos, la sartén por el mango. La mujer lo quiere, lo necesita, lo desea... por única vez en su historia, él tiene algo que ella quiere, pero ella es más rápida. Revierte la situación y la vuelca a su favor. Así como cuando el conejo simpático de la WB discute con el malhumorado pato de la misma productora, a modo de...
-Conejo: Que sí
-Pato: Que no
-Conejo: ¡Que sí!
-Pato: ¡Que no!
-Conejo: ¡¡Cuando digo que no, es no!!
-Pato: Pues he dicho que sí y cuando yo digo que sí, es sí y voy a hacerlo, voy a saltar del precipicio, porque he dicho que SI.
Pero rara vez, esto al hombre le importa. De hecho, casi nunca. Mientras el hombre consiga lo que desee, está todo bien y ella puede vivir la "mentira" que desee (mentira entre bastardillas, puesto que para la mujer se trata de una realidad inexpugnable). Nadie recibe daño alguno.
Otro es el cantar cuando la mujer esparce, a espaldas del hombre/víctima, una "realidad" que no es tal, salvo en su propio mundo subjetivo. El hombre pasa entonces, desde el punto de vista de la mujer (y sus oyentes) a encarnar el papel de perseguidor, acosador, calentón y demás dengues. La mujer suscita o mantiene una historia con un hombre. Hay (o no) encuentros sexuales, eróticos y sensuales. Intercambio de mensajes de texto, algún susurro erótico, de parte de ella y una respuesta por parte de aquel, etc. Si ella manda un sms, él se lo contesta. Si ella comienza una charla subida de tono por chat, obviamente, él responde y así sucesivamente... ¿pero cuál es el problema con esto? Que ella corre a relatar los hechos, según su conveniencia. Ella cuenta que es él el que escribe sms, el que la busca por chat, el que le hace comentarios, en definitiva, la pasiva víctima de todos sus acosos. De pronto, él se convierte en uno de esos hombres que no entienden un "no" (un "no" que por demás, jamás existió). Ella lo incita, y él sólo se atiene a responder según sus instintos... pero ella cuenta lo contrario. Es él el activo, el que no cesa, el que no se detiene ante nada, puesto que implícitamente lo que ha de entenderse, es que ella es taaaaaaaan deseable, que tal locura parece razonable. Ella porta tal belleza y galanura, que cualquier hombre al vislumbrarla pierde todo tipo de razón cívico y comportamiento social aceptable. El ya no es un humano, es un alienado a la hermosura ajena, hermosura que por demás le está "eternamente negada" (según palabras de la mujer), sin importar si la noche anterior esta pareja de víctima y victimario se estuvieron fusionando en uno, a través del más fogoso acto sexual. Por supuesto, ella a eso no lo cuenta, no. ¿Cómo sería pensable en el mundo de tal mujer perfecta, reconocer abiertamente que ha mantenido relaciones sexuales?
Ella vive la fantasía de ser pura e inmaculada... a su vez, se sostiene como la mejor amante. Cree ser un terremoto en la cama, pero jamás tocada, siempre deseada, pero inaccesible, etc, etc, etc...
Y aquí es donde los hombres empezamos a elevar la protesta al cielo. Es aquí donde yo insto a mis compañeros de género a que presten más atención. No permitamos que lo que "Mónica" (pseudónimo) le hizo a "J.J. Metro" (otro pseudónimo), se repita. "Mónica" encamose con J.J. Metro. Mónica engañaba a su novio con J.J. Mónica se interesó por él, lo buscó, lo llevó a la cama, le prometió más noches de pasión y hasta la fecha le manda por mail, ciertas fotos suyas de su escultural cuerpo desnudo. J.J. espera, impaciente, un encuentro para su descarga seminal. Mónica relata los hechos en el ambiente de trabajo: "No sé qué le pasa a J.J... está obsesionado conmigo, no sé por qué... si yo no le hablo..." y así sucesivamente. Por supuesto, J.J. recibió órdenes explícitas de Mónica de no decir palabra acerca de los encuentros sexuales... ¿qué pensarían de ella si supieran que no es la dócil y perfecta novia que dice ser...? J.J. tratando de no ofenderla, mantiene el secreto. Ella no. O más bien, lo mantiene a medias. Ella se reserva los relatos de sus acciones. Las re-acciones de J.J, son contadas con lujo de detalles. Algunos de ellos, hasta exagerados en demasía. Pero todo trabajo de oficina es peor que pueblo chico. Todos oyen todo y nadie se guarda nada. J.J se entera de los comentarios y estalla en furia. Comenta su versión de la historia y hasta tiene las pruebas para demostrar su veracidad.
Hace larga data que Mónica no es parte del "crew" de la ofi, pero las repercusiones de su fantasía mental todavía vibran en los ojos muertos de J.J. que desde hace algún tiempo, odia, al igual que yo, todas esas pequeñeces que hacen de ciertas mujeres, lo más despreciable sobre la tierra.
La verdad es una y originaria, a disposición de quien la busque y desee de verdad hallarla; apelando un poco a ciertos ardides, traerla a la luz no debería de resultar problemático, pero cuando se trata de extraer una verdad femenina, uno debe estar dispuesto a enfrentar las doce tareas que algunos sostienen fueron impuestas a Hércules y otros a Heracles, pero que sin ninguna duda son obra y gracia de Hera... la más celosa, desagradecida, vengativa y quejosa mujer que nos haya brindado cualquier mito, historia o religión.
Quedándome por ahora en esto de la "cultura" griega, quiero adelantar que en mi próxima entrega, revelaré cómo la mayéutica puede ser utilizada a la hora de lidiar con las mujeres que nos instan a adoptar una postura defensiva ante sus armas de seducción. Para ir cerrando la idea, quería comentar lo siguiente.
En cuanto a deseo se refiere, la mujer puede o no, representar cierta postura, ya sea como deseante, ya sea como deseada. Argumentos en pro y en contra se han mantenido verosímiles en tanto la mujer es o no, cierta clase de objeto. Lo que nadie puede rebatirme, es que son unos aparatos bárbaros.

jueves, 9 de abril de 2009

LA CAJA HISTÉRICA

Un alumno desesperado en busca de un mentor que me cobije bajo su ala. Eso soy.
Soy el típico estudiante que pone ojos embobados de quinceañera enamorada y mira con atención a aquel profe que demuestra saber un poco más que el resto. Si hago una pregunta en clase y recibo una respuesta distinta de "te lo averiguo para la clase que viene", tiendo a pensar que hallé por fin al maestro que nunca tuve. Pero a veces me pregunto si cuando aparezca aquella figura encarnada en el señor Miyagi, sabré apreciarla como es debido y no le seré desleal como hoy procederé a serlo con mi primera institutriz.
Aunque libriano para el zodíaco occidental, mi nacimiento en realidad fue atestiguado por un centenar de constelaciones formadas por satélites artificiales. En efecto, nací en una era globalizada; como tantos otros hijos de la generación X, recibí la mayor parte de mi educación a través de una pantalla. Me gradué con creces de "zappingero" y ahora estoy haciendo un postgrado en DVD.
Con los mismos ojos con los que hoy miro al Dr. Isaac o al Dr. Chiappero, supe mirar años atrás al mundo de Beakman, el Chavo del 8 y a McGyver.
Siempre guardé grato recuerdo de los capítulos de los Simpsons y cuando me sucede algo extraño, todavía tarareo la cancioncita de la dimensión desconocida...
...pero hoy por hoy, he de admitir que me siento traicionado.
Habiendo emprendido una cruzada templaria contra la histeria femenina, tengo que soportar ahora los avatares de la histeria de la TV.
Solía cuestionarme el por qué la gente habla alrededor del dispenser de agua, contando los capítulos de las series de moda y yo no puedo compenetrarme con ninguna.
"?No viste <HEROES> ?" me preguntan. Contesto que "no" con mucha indiferencia. "¿Y <LOST> ?" -"Tampoco", les replico. Contestaciones como "nooooooo, vos estás looooco, no sabés lo que te perdés..." muy francamente, hoy me tienen sin cuidado. No, no sé lo que me pierdo y honestamente, Uds. tampoco. No saben ni lo que ven y todavía no se han enterado.
Al igual que una histérica que te deja observar sus bragas o luce muy abiertamente su escote y te sonríe pícaramente mientras te habla al oído y todo lo que te dice suena a posibilidad de una relación sexual que no se avecina nunca, pero que está ahí, tan tangible como la zanahoria para el burro, la tele de hoy en día seduce con falsas promesas de que en el capítulo que sigue, "algo" (lo que sea) va a pasar y en realidad, nunca pasa nada.
Les juro que hice el intento de sentarme a ver estas series, pero el hecho de estar capítulo tras capítulo al borde del asiento, en determinado punto me termina hartando.
Lo peor de todo, no es la programación, sino los especuladores que día a día tengo que aguantar diciendo cosas como "para mí, lo que va a pasar es... tal cosa" y escuchar el comentario de una segunda tarada, que muy entusiasmada le contesta "no! porque yo me metí en un foro y en internet ya hay capítulos de la temporada que sigue y el papá de fulano en realidad no aparece todavía, o sea que lo que puede llegar a pasar en realidad es esto otro..." y así sucesivamente. La gente fantasea con lo que ha de venir, que en realidad no viene (ni eso ni nada más, para ser sinceros) y mientras, en algún lugar obscuro del mundo, alguien todavía hace plata sin ofrecernos absolutamente nada.
Digamos... me senté a ver "héroes" una vuelta y... se trata de gente que tiene poderes, pero de esta gente se conoce poco y nada. Alguien los persigue, pero no sabemos quien. Tienen superpoderes, pero no sabemos por qué ni cómo. De hecho, nadie sabe quien será el próximo en adquirir poderes. No se sabe qué va a pasar, no se sabe qué pasó, muchas veces no se entiende qué está pasando. De hecho, cada que ves un capítulo, aparecen escenas del capítulo anterior, que ¡no sucedieron nunca!. O sea... te ponen escenas que supuestamente pasaron en los episodios previos, pero en los episodios previos, esas partes no existen. Sobre que son una copia de bajo presupuesto de los X-Men, gustan de demorar las cosas mucho más de lo necesario. Al menos los hombres X resolvieron todas sus cuestiones en 3 películas. Estos otros "mutantes" ya van por la 4ta temporada y todavía no está pasando nada.
Bueno, no seamos malos, de seguro que LOST, sí es un hittazo. Un montón de gente, perdida en una isla donde hay un monstruo hecho de humo (que aparece en dos capítulos), viajan al pasado, todos están relacionados con todos, en la isla hay más gente (a pesar de que al principio buscaron más gente y nunca había nadie), malos, buenos (¿quién es quién), van, vienen, uno es padre, no... esperen, no es padre, sí... era padre al final, no... me equivoqué, era el otro, ah... ese otro en realidad no es ese, sino que es su propio hermano, hay un malo, ¿y qué fué del monstruo de humo?, y un día se van de la isla, pero de la isla no pueden salir en realidad, el malo viajó al pasado con los buenos, los buenos se vuelven malos, a todo esto el padre no es padre... ¿? (el argumento de hecho creo que es así... no se me escapa nada, verdad?). No, esperen... me olvidé: el único personaje (agregado) que les plantea ciertas dudas (típicas de fans que preguntan en los foros) acerca del por qué de ciertas incongruencias en la serie, explota. Sí... así como lo leen. Un día hay un tipo agregado cual Puchi (el perro de Tomy y Dally -Itchy and Scratchy-) y les empieza a cuestionar cosas a los personajes como "¿por qué son siempre los mismos los que van a las misiones?" etc etc etc y mientras les pregunta eso, el tipo explota. EX-PLO-TA. Están descargando TNT mientras el personaje va haciendo preguntas que los escritores no quieren responder y el tipo... explota. (¿No les suena a "tengo que volver a mi planeta, adiós" -Puchy murió camino a casa-)
Y mientras toooooodos, esperan a que el tatuado de prission break se escape de la OOOOTRA cárcel en la que lo metieron, yo me tengo que comer propagandas tentadoras que me incitan a responder interrogantes que en realidad no me generan dudas en lo más mínimo., pero sin cuyas respuestas no puedo hablar con mis compañeros del trabajo. "¿Qué es SCILLA", "¿Quién es el fumador cuyo rostro no se ve?" "¿Qué significa el número tatuado en la espalda de Jimmy?" -¿Les soy sincero? No sé ni me importa. No me voy a comer 8 temporadas de ninguna serie, para que al final "SCILLA" termine siendo la marca de chocolates que come el protagonista, ni que el número en la espalda de Jimmy un buen día desaparezca y en realidad no era un número sino que era una mancha de nacimiento y no significaba nada porque el escritor se olvidó de que había puesto un número en un personaje.
Mientras reemplazan una pregunta con otra y episodio tras episodio me quieren tener atento a sucesos que, valga la redundancia, no suceden nunca, yo podría haber estado viendo TyC a pesar de que el fútbol no me gusta.
Imaginen que van a la escuela y el profe al final de la clase les dice: "chicos, la clase que viene, vamos a ver (o no) cuál es la respuesta a 2+2. Llega la clase siguiente y el profe dice... "saquen sus cuadernos de inglés" entonces los alumnos sacan los cuadernos de inglés y el profe les dicta: "si una piedra cae a la velocidad de la gravedad, a una distancia de 8Km sobre el nivel del mar y no se considera la fricción del aire... bueno, cierren los cuadernos, la clase que viene termino de dictarles el problema y vamos a ver en realidad la respuesta a 2+2 en inglés". Llega la clase siguiente y el profe les dice que analicen el sujeto y el predicado de... no, mejor es sacar el libro de Cs. sociales y estudiar a los indios Comechingones y la clase que viene vemos lo que les gustaba cultivar... ¿No dejarían de ir a un colegio así?
Al igual que las mujeres (histéricas) las series de hoy en día, son todas iguales.
Caja boba, caja boba... el bobo es uno por aguantar que lo histeriqueen en todos los canales.